
La valoración que hacemos de nosotros mismos se convierte en un elemento referencial de primer orden en el establecimiento de nuestro estado de ánimo. Cuando nos sentimos decaídos, tristes o apáticos, tendemos a vernos de una manera negativa, mientras que cuando estamos de buen humor, somos más indulgentes con nuestros defectos. Lo mismo ocurre a la inversa: cuanto mayor es nuestra autoestima, más sencillo nos resulta ser optimistas. Una investigación japonesa ha revelado que cuidar la piel y utilizar cosméticos puede mejorar las facultades mentales. Según un estudio llevado a cabo por la Universidad Doshisha de Tokio, de 41 mujeres afectadas por depresión, 36 recuperaron la alegría de vivir y redujeron la dosis de fármacos después de asistir a un curso de maquillaje, ¿no es triste? jajajajaja necesitamos una barra de labios para sentirnos felices, debe ser por eso que cuando acudes al especialista lo primero que te dice es que no te puedes "dejar", refieriendose al aspecto, pero es algo difícil de hacer, es como la pescadilla que se muerde la cola, de ahí que en el 99% de las afecciones o trastornos emocionales el primer síntoma sea la pérdida del interés por el aspecto físico o por el contrarios las manías y/o obsesiones por el mismo (anorexia, bulimia, vigorexia). Visto lo visto, lo mejor es a partir de ahora, levantarse, darse una buena ducha y pasarse 3 horas delante del espejo con la brocha y el colorete en la mano ^^.

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